Rascacielos Chrysler Building en New York
Si usted ha soñado con viajar a New York casi estaría por asegurarle que la ciudad que imagina, y que pretende encontrar, no existe. Puede que en su imaginación recorra exactamente cada una de las avenidas más conocidas de esta ciudad y visite los lugares más destacados. Si además se ha tomado en serio la posibilidad de hacer ese viaje entonces es probable que haya reunido información en forma de guías, vídeos, o recortes de prensa. Tendrá seguramente los horarios de los museos, los precios de las entradas de los espectáculos de Broadway y hasta conocerá las características propias de la vida de esta ciudad con relación a las propinas o lo que puede costarle moverse en taxi.
Ahora bien, toda esa información es posterior y ajena a esa llamada de su interior que desde la ilusión le ha incitado a emprender ese viaje.
New York es una ciudad que se encuentra en el subconsciente de la mayoría de nosotros asociada casi siempre, en su parte más positiva, a algunas películas y libros, y en su parte tal vez menos romántica a las noticias diarias que aparecen en periódicos y televisión.
Aunque todos podríamos mencionar los mismos tópicos sobre el motivo de nuestra visita a New York seguramente que cada uno de nosotros escondería tras esa decisión una motivación posiblemente más original y, tal vez, atípica.
No le estoy diciendo con esto que alguien que viaja a New York tenga como motivación oculta y como primer destino ir a la Quinta avenida para buscar frente al escaparate de Tiffani’s a Audrey Herpburn, o sin más remedio para imaginársela, pero seguramente que algunos/as pasando por allí recordarán la escena de Desayuno con diamantes, al igual que otros buscarán el asiento desde donde Woody Allen se sienta junto a Diane Keaton, en la película Manhattan, para contemplar el puente de Brooklyn.
A todo esto me refiero cuando le digo que si usted indaga un poco en sus primeras motivaciones para visitar New York probablemente lo que está buscando es lo que le ilusionó o fascinó en algunas películas o libros, y sin embargo lo que va a encontrar es una ciudad rebosante de vida que ahogará esos recuerdos, sobre todo si esta ciudad la asocia con la parte más romántica. Claro que si usted lo que desea es recorrer cada una de las tiendas de la Quinta Avenida y comprar hasta que ya no pueda sostener más bolsas entonces le diremos adiós al New York soñado y le daremos la bienvenida a los dólares que verá desaparecer de su cartera a una velocidad de vértigo, en especial en alguna tienda como Tiffani’s u otras que no quedan lejos.

Detalle del Chrysler Bulding visto desde el Empire State Building.
¿Acaso es que New York decepciona salvo que se visite para hacer compras?
Evidentemente no.
Lo que sucederá tras su viaje es que se dará cuenta de que esa ciudad no es tal y como usted imaginaba, puede que le parezca mejor o peor, pero lo cierto es que si usted era uno de esos que buscaba en sus edificios y avenidas recuerdos de cada vez que apareció New York en alguna película, periódico o postal, se dará cuenta de que la vida de la ciudad es tan bulliciosa y renovada, y se impone en cada instante con tal fuerza, que es imposible encajar esos recuerdos en mitad de una avenida con un tráfico incesante y unas aceras repletas de gente en contínuo tránsito. Cambie sin embargo el escenario y váyase hasta Pompeya y entonces si, ahí tendrá oportunidad, en cada calle, en cada casa, de dejar que su imaginación reconstruya a su gusto la ciudad al completo y la vida que ya desapareció.
En New York no hay momento para imaginar siempre toca vivir. Por esto mismo será en su regreso cuando se sorprenderá dándole un nuevo sentido a cada película, periódico o postal, que antes había tenido como base para su ciudad soñada.

Chrysler Building visto desde Hunters Point en Queens. El edificio en primer plano es de la ONU.
Si yo tuviese que elegir un icono de New York me quedaría con el rascacielos Chrysler Building. Me parece un edificio precioso, aunque no visto a sus pies pues en ese lugar no hay manera de apreciar demasiada belleza. El rascacielos se encuentra en el número 405 de la Avenida Lexington y desde el suelo hasta el 75% de su altura es de una sobriedad nada llamativa. Muchas ventanas en paredes lisas es toda la historia hasta que se transforma, como si la altura le diese vida al edificio, en una moderna catedral de estilo art decó en la planta 61 con las gárgolas que ya comenzaban, sin transformar la estética plana, en la planta 31.
La fiesta visual la encontrará en la original idea de colocar como terminación lo que siendo tapacubos de los coches chrysler de la época en que se construyó, es decir, de los años 20, a mí siempre me ha recordado a la diadema de rayos de la estatua de la libertad, aunque repetida en 7 arcos.
Probablemente para usted no sea el Chrysler Building una referencia en su memoria que motive su visita a New York y desde luego hay que reconocer que las referencias que encontrará en el cine no son precisamente como para despertar el deseo de visitar esta ciudad.
En la película de Spielberg Inteligencia Artifial se podía ver (si es que alguien soporta llegar hasta el final) el rascacielos en una imagen apocalíptica sumergido bajo el agua y en Armageddon quedaba mal parado por la lluvia de meteoritos.

Crhysler Building visto desde la Calle 42, junto a Zocalo Grand Central.
Aunque durante unos meses fue el edificio más alto de New York no tardó en superarle el Empire State Building y con esos metros de más se ganó también los primeros planos de muchas películas como “Tu y yo“ de Leo McCarey. Por cierto, es muy aconsejable que no siga el ejemplo de Irene Dunne cuando acude a la cita con Charles Boyer (ellos dos son “tu y yo”). Si al cruzar una calle no deja de mirar a las alturas la verdadera sorpresa le puede llegar a muy pocos metros del suelo.
Charles Boyer recuerdo que era un actor ante quien tenía reparos. Bueno, no sabría decir qué había en él que de entrada no me agradaba. En esta misma película el planteamiento inicial de su papel tampoco me resultaba especialmente simpático pero tengo que reconocer que es un actor que da forma a una humanidad cercana, carismática y elogiable. Si de entrada no me gustaba sólo tuve que ver algunas de sus películas para cambiar de idea. Parece ser que fuera del cine también era una persona comprometida para quien no fue posible sobreponerse a la pérdida de su esposa. Dos días después de que ella falleciese a causa de un cáncer, él se suicidó. Irene Dunne es complicado que no te resulte simpática y atractiva en cada una de sus películas.
Volviendo al Chrysler Building y a New York. Para contemplar el edificio es necesario que se aleje lo suficiente si quiere verlo a pie de calle o que intente tener unas vistas desde la altura que le pueda ofrecer algún otro rascacielos.
La foto que puede ver más abajo está tomada desde Grand Central Terminal en la Calle 42 que es una enorme estación de trenes con conexiones para las líneas de metro de la ciudad.

- Rascacielos Chrysler Building desde Grand Central Terminal.
Algunas guías que le serán de ayuda en su visita a New York:
- Lonely Planet tiene una buena guía de la ciudad que está en la misma línea que la ofrecida por Time Out. Ambas guías las podrá encontrar en casi cualquier librería y son muy completas pues incluyen referencias sobre lugares de ocio, restaurantes, espectáculos, alojamientos,…
- Si lo que le interesa es la arquitectura de New York entonces una buena guía es “AIA guide to New York city“. La puede conseguir en Amazon o en Ebay. Tiene más de 1000 páginas y multitud de fotografías de edificios de New York.
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